lunes, 15 de agosto de 2016

solo existo

Estás buscando algo y se corta la luz. Se hace silencio en el mundo; por un momento, desaparecen las cosas y las casas. Estirás los brazos y no tocás nada. Querés hablar, o llorar, pero no tenés voz. No sabés si estás adentro o afuera, despierto o dormido, cuerdo o demente. Sólo, flotando, en el líquido amniótico de un útero, o en la inmensidad del universo. Tus sentidos te abandonan, uno por uno. Lo único que prevalece son tus pensamientos; un diálogo interno, tácito, y surrealista.

Rosario Grasset.