jueves, 29 de junio de 2017

oídos sordos palabras mudas

Si te hablo en silencio y nunca me escuchás, te veo cuando no estás cerca, te toco pero no lo sentís; pero estoy despierta y sobria ¿Sos real? Me pregunto si alguna vez lo fuiste, o si yo te imaginé. Tal vez es por eso que no respondés, o quizás no te interesa lo que pienso. Lo que grito sin voz. Envío mensajes sin receptor y rebotan, siempre vuelven a mí. 

Con la fantasía involucrada la realidad pierde potencia, la lógica pierde el equilibrio. Y por un momento todo es posible. Así como suenan mis palabras debajo del agua, se entiende lo que es, pero no qué significa. Así como vivo dos vidas mientras duermo, en mundos paralelos y al simultáneo. Así se percibe lo que te cuento sin que te enteres que está pasando. 

Es anormal la situación, lo admito, me hago cargo; porque nunca supe responder si el árbol que cae en el medio del bosque sin que nadie lo escuche, hace ruido o no. 

miércoles 28/06, 00:27 am.-


viernes, 23 de junio de 2017

el impacto producido

Voy a ayudarte aunque nunca hagas lo mismo por mí, y voy a tratarte con respeto aunque no lo ganaste. Voy a callar mil pensamientos para no ofenderte y voy a respirar profundo para mantener mi cordura. No pretendo perjudicarte, tampoco deseo venganza. En pocas palabras: no soy una amenaza. Elijo ser parte de la oposición emocional, prefiero ser un escudo. Así como filtro lo que digo debo filtrar lo que escucho. Porque no todos son conscientes de los sentimientos demás, de la percepción de uno mismo en el otro. Y la gente buena suele justificar al errado aunque tal vez no lo merezca. El mundo cambia rotundamente dependiendo de cómo lo veas, de adentro hacia afuera o de afuera hacia adentro. En primera persona o en tercera, en cuanto a vos mismo. Hay que considerar que los ojos ajenos son como espejos que ven lo que uno nunca ve. Pero no pueden ver lo que nosotros sabemos ni lo que pensamos, solo lo que hacemos; y la gente escucha nuestra voz. El tono influye, el modo, incluso la expresión facial que usamos para decirlo. Pocos son conscientes, o tal vez a pocos le importa. Pero eso no significa que tenerlo en consideración sea un defecto. Una debilidad. Al contrario, es la evolución. Te recomiendo ser parte de éste movimiento, y mirar tu realidad desde una nueva perspectiva. Tal vez cuando te mirás al espejo no sos tan vos como cuando no te estás mirando.



RG

sábado, 17 de junio de 2017

la chica de las naranjas

Apareció en mi vida por medio del arte. Vino a mi casa a buscar un poco del mío y yo la invité a crear un poco más. A jugar, probar, inventar algo nuevo. Yo no la conocía y no tenía por qué hacerlo, pero la red virtual nos conectó y ahí estaba ella con su cámara y su mirada penetrante. Era joven, bastante, recién empezaba los veinte. No tenía mucha experiencia de vida pero sí curiosidad. Quiso saber todo en un instante, incluso me entrevistó. Recuerdo que había cierta picardía en su mirada, como si supiera algo que yo todavía no. 


Reconocí algo en ella que también está en mí. Fue una situación inusual porque no suelo dejar entrar a cualquiera, y no hablo de entrar a mi casa sino de entrar a mi vida. A mi pura realidad sin filtros, ni maquillaje, ni disfraz. De alguna manera ganó mi confianza y la mantuvo viva todo éste tiempo. Más allá de eso, ahora también tiene mi admiración. Es muy talentosa y aún tiene un inmenso potencial por descubrir. Su estilo es cien por ciento original, casi vanguardista, o alucinógeno. Nadie más que ella podría hacerlo como ella lo hace. 




En éstos últimos años demostró que es un personaje importante de mi historia. Descubrí que es una persona peculiar; interesante, sensible, inteligente y divertida. Que su mirada abarca una visión única del mundo, casi como la de un niño. Pero con cierta inocencia que intenta disimular. Creció mucho en poco tiempo, soy testigo. Aprendí sobre ella. Es una mujer capaz de mezclar la realidad con la magia, con sus fotos, mucha imaginación, un pincel y algunos colores. Eso me encanta, y disfruto ver el mundo desde su punto de vista.

jueves, 15 de junio de 2017

guerra por paz

La realidad es que existe gente que te desea el mal aunque vos los trates bien. Aunque te dirijas a ellos con respeto y hagas el mayor esfuerzo por mantener la paz. Intentás complacerlos para evitar problemas, y te mantenés lo más alejado posible. Pero cuando éstas personas están en una posición de poder y vos no, la situación se hace más difícil de soportar. El ambiente se pone turbio, denso. Y él, o ella, logra incomodarte cada vez que se acerca. Es como un don que tienen algunos, y un punto débil que tenemos los otros. Es su porte cuando camina, esa superioridad; su expresión facial y el tono de su voz. Se nota que no hay ni un gramo de cariño o afinidad en su trato con uno. Incluso pareciera que no tiene empatía. A veces, ni siquiera respeto. En esos momentos lo peor que podemos hacer es actuar como ellos, por más que nos explote el corazón en el pecho, por más que nos hierva la sangre. Imitarlos no es la manera, y ya sé que suena obvio pero a veces no es tan así. Tan claro. Hay que respirar profundo, y contar hasta mil si es necesario. No podemos ser hipócritas en éstas situaciones porque no se entendería el mensaje. Nosotros somos buenos, ayudamos. No tratamos mal a nadie, casi nunca, y no merecemos ésto tampoco. Seamos mejores, intentemos dar el ejemplo. Porque sino caemos en el círculo vicioso. La mala vibra se puede contagiar, estén atentos; sean fuertes.