Escribí millones de palabras; estuve buscando la conexión entre vos y yo. Entre tus ojos y mis letras, entre mi mente y la tuya. Pero se me hace tan difícil como lograr contacto con los extraterrestres. Escribo preguntas que nadie responde, y pensamientos que nadie comenta. Palabras mudas a oídos sordos. Hablo sola, entonces. Pienso mucho y siento aún más. Me cuesta encajar; pertenecer. No me siento cómoda en multitudes, y no suelo estar de acuerdo con la mayoría. Es porque soy diferente a ellos. Me interesan otras cosas, y crecí así. Preguntándome todo. Era chica cuando me di cuenta que nadie es dueño de la verdad; por ende, nadie tiene razón. Y así mismo, todos la tenemos. Cada uno cree lo que cree y siente lo que siente. Ni siquiera los gemelos son iguales. Lo bueno es que existen personas parecidas. Gente que comparte opiniones, o tienen gustos similares. Las mismas metas, o creencias, o miedos. Y/o dolencias. Podemos ser minoría pero no estamos solos; ni aun cuando creemos que nadie nos entiende, y que a nadie le interesa. Porque, por ejemplo, a mí sí me interesa. Soy capaz de escuchar, o leer, y darte mi opinión. Una respuesta para demostrarte que no estás solo. Ni aunque hayas errado mil veces. Ni aún estando enfermo.
_ Hola, te saludo. Nunca te voy a mentir si me preguntás, ni ignorar si me buscás. En fin, quería que lo sepas. Quién sea que fueras. Hasta pronto.
RGrasset


















