jueves, 6 de agosto de 2015

para entendidos

Un día mis palabras harán eco de otras voces, de otros lados. Porque algunos entenderán éste idioma de honestidad, que es puro y natural. Entonces hablaremos sin conocernos, en silencio, con nuestra mente y alma. Y pensarán en mí así como hoy pienso en ellos. Es una cuestión de conectividad humana. De hermandad. Nosotros sabemos que el mundo, en general, está desorientado. La mayoría de la gente parece ir cual ganado hacia la misma dirección. Cumplen su deber como ciudadanos, y no cuestionan a la autoridad. Creen en lo que aprendieron estudiando y olvidan cómo pensar por sí mismos. Cómo crear sus propias verdades, hacerlas originales y significativas. Son más analíticos, y también más responsables. Correctos. Pero les falta empatía y libertad. Esa mayoría, a veces, nos rodea y nos incomoda. Nos choca espiritualmente. Provoca que pensemos mucho y actuemos censurados. Se hace evidente que a pesar de que ambos vivamos en la Tierra, no estamos en el mismo planeta. Son universos paralelos que coexisten. Sin embargo, nuestra mente es amplia, e infinita. Podemos seguir eligiendo ser como somos, a pesar de todo. Podemos soportarlo. Porque hemos vivido con la intensidad que la vida merece. Con el alma en la piel, y el corazón en la cabeza. Con sueños, juegos, y mucha imaginación; porque nos fue necesario, ya que siempre fuimos parte de ésta minoría. Siempre fuimos un poco solitarios. De ésta raza de excéntricos juzgados por la sociedad. Es muy difícil intentar explicar lo que sucede dentro de nuestro pecho. Más allá de los huesos y de los órganos. Tal vez corre en nuestra sangre, y riega todo nuestro cuerpo. Tal vez es el motor que nos empuja, y nos hace guerreros de la vida. De la paz, del arte y del amor. Nosotros no juzgamos ni juzgaremos. Tampoco discriminaríamos. Queremos un mundo mejor, aun cuando amamos profundamente al que tenemos. Queremos crecer, pero preservando nuestra actitud infantil. Queremos encontrarnos, conocernos; ayudarnos cómo sea, en lo que sea. Y charlar, como rara vez podemos. Relajados, inspirados, y sin censura. 
RG

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