Un día mis palabras harán eco de
otras voces, de otros lados. Porque algunos entenderán éste idioma de honestidad,
que es puro y natural. Entonces hablaremos sin conocernos, en silencio, con
nuestra mente y alma. Y pensarán en mí así como hoy pienso en ellos. Es una
cuestión de conectividad humana. De hermandad. Nosotros sabemos que el mundo,
en general, está desorientado. La mayoría de la gente parece ir cual ganado
hacia la misma dirección. Cumplen su deber como ciudadanos, y no cuestionan a
la autoridad. Creen en lo que aprendieron estudiando y olvidan cómo pensar por
sí mismos. Cómo crear sus propias verdades, hacerlas originales y
significativas. Son más analíticos, y también más responsables. Correctos. Pero
les falta empatía y libertad. Esa mayoría, a veces, nos rodea y nos incomoda.
Nos choca espiritualmente. Provoca que pensemos mucho y actuemos censurados. Se
hace evidente que a pesar de que ambos vivamos en la Tierra, no estamos en el
mismo planeta. Son universos paralelos que coexisten. Sin embargo, nuestra
mente es amplia, e infinita. Podemos seguir eligiendo ser como somos, a pesar
de todo. Podemos soportarlo. Porque hemos vivido con la intensidad que la vida
merece. Con el alma en la piel, y el corazón en la cabeza. Con sueños, juegos,
y mucha imaginación; porque nos fue necesario, ya que siempre fuimos parte de
ésta minoría. Siempre fuimos un poco solitarios. De ésta raza de excéntricos
juzgados por la sociedad. Es muy difícil intentar explicar lo que sucede dentro
de nuestro pecho. Más allá de los huesos y de los órganos. Tal vez corre en
nuestra sangre, y riega todo nuestro cuerpo. Tal vez es el motor que nos
empuja, y nos hace guerreros de la vida. De la paz, del arte y del amor. Nosotros
no juzgamos ni juzgaremos. Tampoco discriminaríamos. Queremos un mundo mejor, aun
cuando amamos profundamente al que tenemos. Queremos crecer, pero preservando
nuestra actitud infantil. Queremos encontrarnos, conocernos; ayudarnos cómo
sea, en lo que sea. Y charlar, como rara vez podemos. Relajados, inspirados, y
sin censura.
RG
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