viernes, 2 de octubre de 2015

invisible

Parece que desaparecí. No encuentro mi reflejo. No puedo vestirme, maquillarme, ni ponerme colonia. No puedo calzarme para salir a verte; no sé dónde quedaron mis pies.

No existo. No podes escuchar mi voz; sentir mi aroma, ni tocar mi piel. Tampoco podemos mirarnos a los ojos; ni siquiera necesito pestañear.

No podemos compartir más momentos, me perdiste de vista. Y así fue como, poco a poco, dejé de ser. Me recordás vagamente, pero como si fuera un sueño. Uno recurrente tal vez, pero uno en fin.

No estoy despidiéndome; yo no creo en los finales. Sólo señalo una realidad. El primer paso es admitirlo, alguien dijo alguna vez. Y en ésta situación en la que me encuentro, no hay nada más que hacer. Sólo pensar, y reflexionar.

Es así mi maldición; éste vacío que no tiene nada más qué ofrecer. No hay dónde ir, tampoco a dónde volver. No hay espacio, ni horarios. No tengo tengo ganas de comer, ni de respirar. No necesito sangre, corazón, luz, ni calor. Estoy en un lugar neutral. Un limbo.

Descubrí que la nada en sí misma es un todo insoportable. Dónde no hay salida ni entrada. Ni caminos señalizados. No hay problemas, ni emociones; es aburrido y permanente.

Pero lo tolero. Porque no tengo otra opción. Es lo que merezco. Entre "ser o no ser", me tocó no ser. Y así, como empecé, terminé. Parece que desaparecí.

RGrasset

No hay comentarios:

Publicar un comentario