viernes, 23 de junio de 2017

el impacto producido

Voy a ayudarte aunque nunca hagas lo mismo por mí, y voy a tratarte con respeto aunque no lo ganaste. Voy a callar mil pensamientos para no ofenderte y voy a respirar profundo para mantener mi cordura. No pretendo perjudicarte, tampoco deseo venganza. En pocas palabras: no soy una amenaza. Elijo ser parte de la oposición emocional, prefiero ser un escudo. Así como filtro lo que digo debo filtrar lo que escucho. Porque no todos son conscientes de los sentimientos demás, de la percepción de uno mismo en el otro. Y la gente buena suele justificar al errado aunque tal vez no lo merezca. El mundo cambia rotundamente dependiendo de cómo lo veas, de adentro hacia afuera o de afuera hacia adentro. En primera persona o en tercera, en cuanto a vos mismo. Hay que considerar que los ojos ajenos son como espejos que ven lo que uno nunca ve. Pero no pueden ver lo que nosotros sabemos ni lo que pensamos, solo lo que hacemos; y la gente escucha nuestra voz. El tono influye, el modo, incluso la expresión facial que usamos para decirlo. Pocos son conscientes, o tal vez a pocos le importa. Pero eso no significa que tenerlo en consideración sea un defecto. Una debilidad. Al contrario, es la evolución. Te recomiendo ser parte de éste movimiento, y mirar tu realidad desde una nueva perspectiva. Tal vez cuando te mirás al espejo no sos tan vos como cuando no te estás mirando.



RG

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