Hay cierto recuerdo que no deja de molestarme. Uno de un error que cometí. De una buena oportunidad desperdiciada. Es inevitable que suceda, es inconsciente. Y pesa tanto como el arrepentimiento. Pido perdón, mil veces perdón. Perdón más allá de las palabras. Me avergüenzo de mi comportamiento. No era un buen momento para mí. No estaba en equilibrio. Actué como una loca. Lo sé, lo admito. Lo lamento. Y gracias. Un millón de veces gracias. Gracias por dejarme conocerte. Por compartirme tu vida, y aceptar mi amor. Por crear conmigo un hogar, y una familia propia. Nueva. Por intentarlo, e intentarlo otra vez. Fue así que aprendí de la experiencia. Aprendí lo que me enseñaste a propósito y también sin querer. No me permitiría cometer los mismos errores. No hay manera. Sobre mi cadáver. Ahora el pasado quedó en su lugar. Hace tiempo que cambiaron las cosas. Hoy vivimos otra vida. Porque nos renovamos constantemente. Renacemos. Creo que hicimos lo que teníamos que hacer. Pasó lo que tenía que pasar. Y tengo mucho más por decir, de lo que no debo decir. Por eso aquí termino. Finalmente; te pido perdón, y te doy las gracias.



No hay comentarios:
Publicar un comentario